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JUVENTUD Y PARTICIPACIÓN SOCIAL
Eduardo R. Thomae
Ahora se habla y se escribe bastante sobre los jóvenes, empero en el tratamiento del tema juventud, hay premisas que no debemos olvidar:
- Muchos países de América Latina comienzan a compartir con las sociedades desarrolladas una gran paradoja: la del crecimiento sin generación de puestos de trabajo. Las tasas de desempleo juvenil continúan siendo altas y muy superiores al promedio de la población.
- El hecho de que un alto porcentaje de la desocupación juvenil corresponda a quienes buscan trabajo por primera vez, nos obliga a pensar estrategias para lograr una nueva articulación entre el sistema educativo y el mundo laboral. La vinculación entre estudio y trabajo en diferentes etapas de la vida debe ser repensada.
- Renovar la escuela es imprescindible para potenciar el desarrollo pleno de las capacidades de los jóvenes como fuerza motriz de los procesos económicos y sociales.
- Nos enfrentamos a problemas de exclusión o marginalidad político social en muchos lugares, con una incidencia importante en los sectores juveniles.
- Los jóvenes muestran gran escepticismo frente a las estructuras partidistas y a la política tradicional, por las múltiples dificultades que implica participar en sus procesos.
- Sólo aquellos jóvenes que vienen de familias con experiencia política y suficiente dinero pueden realmente aspirar a una participación política a través de los partidos.
- Crear, innovar formas de organización e interactuar gestando ciudadanía y capital social, son los aportes que pueden hacer los jóvenes al servir de articuladores entre la tradición y las nuevas tecnologías.
Considerar las anteriores aseveraciones es sano, para abordar cualquier disertación sobre la juventud.
16/enero/2003
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